"La gente no busca razones para hacer lo que quiere, busca excusas"
William Somerset


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13.12.08

Entrevista a Alejandro Jodorowsky

Componente del ya roto Grupo Pánico, guionista de cómic, director de películas de culto, gurú del Café Mystique de París, cabalista, y experto en tarot, Alejandro Jodorowsky, última encarnación conocida del judío errante, nos habla de su nueva novela, “El niño del jueves negro” (Siruela) y de sus nuevos proyectos psicomágicos.el retorno de Ahasver

Generación XXI: El niño del jueves negro es una novela claramente alquímica. El personaje del Rebe, ¿se corresponde con el rebis, el elemento químico previo a la consecución de la piedra filosofal?

Alejandro Jodorowsky: En efecto, es una especie de personificación del rebis o rebís. Toda la novela tiene una base alquímica. Entendida como alquimia espiritual, como la espiritualización de lo material y la materialización de lo espiritual. Se parte de un personaje, mi padre, totalmente materialista, comunista, ateo... para llegar a una sanación, una iluminación. De la misma forma que en alquimia partes del nigredo, de lo corrupto, para llegar a la piedra. O como en el budismo, donde el loto nace del pantano.

G. XXI : Ha dicho que es una novela psicomágica...

A.J.: En efecto. Mi anterior libro, que se puede leer independientemente aunque aparezcan los mismos personajes, utilizaba la psicogenealogía; aquí aplico la psicomagia. Es una técnica que combina literatura, psicoanálisis y magia. Lo que hago es referir hechos cotidianos, familiares, a su contenido mítico, un poco a la manera de Jung, que me ha influido mucho, al igual que Freud, Gurdjieff...

G. XXI : Entonces, ¿cómo definiría su literatura?

A.J.: Déjame que te lo diga con una cita de mi libro (lee): ... no le temas a la poesía. Ella, que es sólo amor, transgrede las prohibiciones y se atreve a mirar de frente a lo invisible. El poeta, como Orfeo, desciende a los infiernos, al fondo del lenguaje, para recuperar su alma. Gracias al milagro de tu aparición —las Musas han querido que seas nuestro testigo-, quiero dejarte mi retrato, el de un poeta ajeno a las cualidades, la reputación, las leyes; sin nombre ni edad ni país ni raza ni historia, peregrino en el encanto abominable de las formas, mensajero de lo esencial, es decir de sí mismo, desdeñando los ensueños del pensar, haciendo de todos los caminos su camino. (cierra el libro). Para mí la literatura es sanación. Intento hacer una literatura que no sea solo de entretenimiento o de autoafirmación, sino que ayude a los demás. Iniciática.

G. XXI: ¿Y su obra como cineasta o guionista de cómic?

A.J.: En las cuatro películas que considero mías, Fando y Lis, El topo, La montaña sagrada y Santa Sangre, sí creo que he conseguido transmitir el mismo significado y mis ideas más profundas. En el cómic, aunque son historias de acción en universos de ciencia ficción, utilizo siempre elementos propios: utilicé la Cábala en Alef-Thau, ahora estoy haciendo una serie que se inspira en el bushido de los samurais...

G. XXI: ¿Cómo conoció a Moebius?

A.J.: Moebius es el más grande dibujante de la actualidad. Nos conocimos durante la preparación de Dune, la película que íbamos a hacer basada en el libro de Frank Herbert. Como el proyecto no salió adelante, decidimos crear juntos una serie de cómic en el mismo estilo. Así nació El Incal, que se convirtió en un éxito. Ha vendido millones de copias. De eso, no de la literatura o del cine, sí se puede vivir. No he parado de colaborar con dibujantes como Arno, Beltrán y otros. Lo que no me gusta del cómic es que hay pocas mujeres. Hay alguna muy buena, pero es como si les interesara menos.


G. XXI: ¿Por qué no ha hecho ninguna película desde Santa Sangre?

A.J.: No encuentro financiación para mis proyectos. Tengo en cartera desde hace varios años filmar Viaje a Tulum, un cómic de Milo Manara con guión de Federico Fellini, en el que aparecía yo mismo como personaje. Pero no consigo el dinero. Ahora nadie quiere hacer cine de autor. Además es una historia con muchos efectos especiales...

G. XXI: ¿No podría hacerla usando las técnicas actuales de ordenador?

A.J.: Esa es la única posibilidad. De hecho, creo que finalmente la rodaré en digital, que será la tecnología del futuro, que lo es ya. Y además abarata muchísimo los costes.

G. XXI: ¿Qué recuerdos tiene de Topor?

A.J.: Era un genio. Un genio polivalente. Lo hacía todo: escribir, dibujar, cine... Nos seguimos reuniendo los tres, Arrabal, Topor y yo, en un restaurante de París, hasta el día antes de su muerte. Siempre nos hacía reír. Yo bebía té, Arrabal coca cola... y Topor vino. Se emborrachaba delante de nosotros sin parar de reír. El Grupo Pánico fue una gran broma, para reirnos sobre todo de la nueva filosofía francesa... tan seria.

G. XXI: Volviendo a la psicomagia... ¿Se considera un adepto?

A.J.: No exactamente. He investigado y leído de todo: Tarot, Cábala hebrea, religiosa y espiritual. Me gustó mucho Castañeda, le considero un gran innovador, pero no me gustan sus brujitas... Estuve de asistente de una bruja mexicana, a la que llamo Cachita en mis libros, que hacía cosas increí-bles: operaciones a corazón abierto, cambiar órganos de un cuerpo a otro... Me pagué una expedición al interior de Chile para conocer a las machis, las brujas mapuches. Tomé la ayahuasca. Son situaciones arriesgadas, porque estás en medios muy populares, donde te pueden robar y degollarte por nada... Pero siempre lo hice todo con cierto escepticismo, con una postura de interés, aprovechando los conocimientos, pero sin ser seguidor o adepto de nadie.

G. XXI: Y ahora, se ha convertido en Maestro...

A.J.: (Riendo sorprendido) ¡Así me consideran muchos! Viene a verme todo tipo de gente a mi Cabaret Mystique de París: budistas, cabalistas, gente de grupos surrealistas, psicoanalistas... Para hablar conmigo, intercambiar ideas y conocimientos.

S. XXI: ¿Cuándo nos desvelará todos los secretos de la Psicomagia?

A.J.: Muy pronto, muy pronto. Mi próximo libro, que lo va a publicar también Siruela, es, precisamente, Psicomagia. No es novela, sino un tratado, una especie de Biblia de la psicomagia. Tengo también en preparación una novelita fantástica, sobre una mujer-lobo... Sigo con mis series de cómic, con los Metabarones y una nueva serie dibujada maravillosamente por computadora por Beltrán...

G. XXI: Una última reflexión... ¿por qué cree que sistemas tan aparentemente distintos como el psicoanálisis, que es básicamente materialista, y el esoterismo, la alquimia, el chamanismo, acaban por coincidir en muchas cosas?

A.J.: Es el misterio del hombre. Por eso te llevan a lo mismo. Es el hombre: lo coges por el psiconálisis, por la magia, por la Cábala y siempre llegas al mismo punto: al hombre, a su misterio. Todavía nos queda mucho por conocer del propio hombre, sigue siendo un misterio y lo seguirá siendo, probablemente. Yo me interesé por todos estos conocimientos por culpa de mi padre... Era tan materialista que me llevó en sentido opuesto. Un día, cuando tenía menos de veinte años, de borrachera con mis amigos poetas chilenos, me di cuenta de que iba a morir. Fue como un rayo. Cuesta mucho aceptar la propia desaparición. Sales un poco a la cresta de la ola y luego, se acabó, vuelves al océano. Yo busqué aspirinas intelectuales. El budismo, Gurdjeff... La vida es un sueño, pero puede ser una pesadilla o un sueño agradable. Es nuestro trabajo conseguir que sea un buen sueño.


Por Jesús Palacios.
Gracias.

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22.5.08

El amor no existe, es un invento en noches de borrachera: Chavela Vargas


Viernes 8 de Junio de 2005. La Jornada



Guadalajara, Jal., 7 de junio. Lo que está sosteniendo a México, asegura Chavela Vargas, "son sus indios, su gente fuerte. Y sus dioses están pendientes, van a volver a reinar, fíjate que así va a ser. El gigante dormido va a despertar. Volverán a reinar los grandes, los justos, los hombres de verdad. Lo que empobrece al país, lo que hace a su sociedad conservadora e hipócrita, es la pérdida de identidad".

Un ejemplo: "El saludo indígena que te pregunta ¿cómo está tu corazón hoy? se está perdiendo. Ahora te dicen, ¿qué pasó güey?"

Ella, por ejemplo, que nació lejos del altiplano que ahora la alberga, lleva sangre india en las venas. "No sé de dónde me viene, pero algo he de tener porque lo siento".

Por eso en sus conciertos, además del jorongo rojo, porta un medallón de chaquira que los huicholes le entregaron como símbolo de su reconocimiento como chamana. Por eso interpretó el papel de una indígena de la Patagonia en la película Grito de piedra, de Werner Herzog. Por eso cada vez que se despide de un escenario ante un público que delira por ella, Chavela extiende los brazos, levanta la mirada y declama, histriónica: "¡México, creo en ti!" Y por eso recorre el mundo declarando su profundo amor por este país.

-¿Y México le corresponde, Chavela?

Titubea un poco: "Sí, me ha correspondido hasta donde puede, por el machismo. Aquí me quieren. En España y en Argentina me adoran". De los grandes homenajes que recibió en Madrid, en el Teatro Olympia de París, en el Carnegie Hall de Nueva York, en el Teatro de la Opera de Buenos Aires, antes que en Bellas Artes -un poco de olvido, un poco de desdén-, prefiere no hablar.

Porque ahora está de regreso, una vez más, lista para comerse al mundo. El miércoles, en el teatro Diana de esta ciudad volvió a desplegar sus alas rojo y negro y su voz única.

El fotógrafo de La Jornada le pidió: "Quisiera hacerle una foto..."

Ella interrumpe, capaz de reírse de todo, sobre todo de sí misma: "¡Desnuda!" Así es la señora Vargas, leyenda viviente de la canción mexicana, pies en la tierra, dueña de una memoria que además de tener vivo el repertorio de su lírica guarda, intactos, decenas de poemas de Federico García Lorca y Pablo Neruda. Platicando de indios y de raíces, de la cima de los 88 años desde donde contempla la vida, de sirenas y seres raros y de los tiempos idos, pasa la tarde tibia en un jardín de Guadalajara, al día siguiente de un concierto apoteósico, rodeada de amigas jóvenes, de niños que también son sus amigos y le llaman Chavelonga.

Es reacia a tocar temas políticos aunque sí reconoce algo que le duele, "pero mucho, mucho", precisamente hablando de indios y del lugar que todavía no tienen en su país. "Lo inadmisible, lo que me preocupa de verdad, es que un niño muera porque no hay dinero para que sus padres lo curen. Y eso sigue pasando mucho".

Confiesa que esa mañana, después del concierto, al despertar, la depresión acechaba al pie de la cama. "Y le dije ¡mangos! Tú a mí no me vas a llevar, largo de aquí". Y se repuso.

-¿Qué necesita cada mañana para levantarse?

-Saber que ya amaneció y que tengo cosas que hacer. Pero si no me dan ganas, no las hago. A veces me canso de luchar contra muchas cosas del mundo que no puedo remediar. Pero cuando puedo remediarlas, lo hago. Busco una salida.

-Dicen que fue la primera mujer que le cantó una canción de amor a otra mujer. ¿Qué precio pagó por su forma de llamar al pan, pan? ¿Con la Macorina, por ejemplo?

-El arreglo de la Macorina es mío. Es una canción del siglo XVII; la prohibieron en tiempos de la Colonia, porque consideraban indecente decir ponme la mano aquí. A mí también me lo prohibieron. A los niños les apagaban el tocadiscos cuando llegaban a las casas.

-¿Fue revolucionario en su momento cantar sin eufemismos?

-Pues claro. Además, ¿a quién ofendo? ¿Quién se da por aludido? Los hipócritas, pero esos están marcados, ya los conocemos. Si hubiera habido Inquisición me mandan para allá. Yo tenía un coche convertible que me pude comprar cuando empecé a trabajar, era una belleza, era un MG. Y me paseaba por el Paseo de la Reforma en mi MG negro, con mi cigarro, y me gritaban cosas espantosas: ¡puta, hija de la chingada, maricona! Me moría de la risa. Los saludaba con un gran gesto ¡salud!

-¿Nadie le puso la rienda jamás?

-Nadie, jamás. Y por eso, moriré muy orgullosa. Quiero morirme un martes, para no fregarle el fin de semana a nadie. Nada pasa en martes, son muy aburridos.

-Tal vez sí se le haga...

-Tal vez. Todo se me hace. Yo no pido las cosas, las cosas llegan, me dicen: ¿me recibes? Y yo les contesto: sí, pasa.

-Dios es una presencia muy fuerte en muchas de sus canciones...

-Dios está metido en muchas letras de la canción mexicana. Hay cosas en las que no creo, pero no las digo. Para que me meto en otra bronca más de las que ya estoy metida. Estoy en paz y respeto mucho las cosas de la religión. Eso es privado.

"A veces me tocan la puerta de la casa y es una musa, o un ser raro. Cuando vivía a la orilla del mar, en Veracruz, amanecían escamas de pescado en el marco de la ventana. Me decía la criada: amaneció lleno de escamas. Yo le decía: son las sirenas que estuvieron aquí anoche. Llegaban y me contaban muchas cosas muy hermosas. Que sí conocían a Alfosina, que por ahí anduvo. Un día me invitaron a irme al fondo del mar a tomar una copa, pero no pude ir porque no bebo."

-La barca...

-...en que me iré lleva una cruz de olvido. Es una canción de uno de los hermanos Sáizar, un compositor que era muy amigo mío. Esa canción se hizo en una cantina. Lleva una cruz de olvido, lleva una cruz de amor y en esa cruz, sin ti, me moriré de hastío. ¡Qué divina letra!

-¿Le llegó el momento, como al andariego, de sentir la calma y el sosiego?

-Ey, junto a mi cruz tan solo quiero paz. No sé si el momento de la cruz, pero si de las horas de sosiego. Llegará la hora de la cruz. Pero entre tanto, no voy a estar tranquila. Me falta mucho por hacer. Me falta ver filmar la última película de Pedro (Almodóvar). Por ahí hay una sorpresa para mí, con un premio, pero no lo puedo decir todavía.

-¿Cómo se siente tener 88 años...?

-...¡Ah, Chihuahua, de la chingada!

-...Tener 88 años, con tanta fuerza, tanta lucidez, estar en tantos proyectos.

-Sí tú, casi 90, creo que es una enfermedad nueva que no está de moda. Porque a esta edad la gente se mete a los cuartos a rezar. Yo todavía me aviento a hacer cosas locas. Si Herzog me invita a irme otra vez a la Patagonia, voy. Tengo muy bien puestas las hormonas.

-El amor...

-...El amor no existe, es un invento en noches de borrachera. Cuando pasa la borrachera se acabó el amor. El amor es muy complejo y muy baboso.

-¿Le ha dolido el corazón?

-Yo amo con el hígado. El corazón no tiene nada que ver con esto.

-La soledad...

-Nací con ella. Libertad es soledad. Libertad es pobreza. Así que no me quejo. Prefiero estar sola y no tener dinero que estar atada.

-¿Qué le espera en la vida?

-Ahora tengo que dar cinco conciertos en España. Luego, tengo una invitación a Rusia. Desde el verano está ese proyecto pendiente. Me están llamando con gran insistencia. Es un concierto de tres generaciones de mujeres, María Bethania es una, una cantante rusa es otra y la tercera soy yo.

-Los jóvenes van a sus conciertos...

-Eso es bellísimo. Yo hablo con jóvenes. Ellos sienten las mismas cosas que sentía yo a su edad. Claro, ellos sí saben porqué les pasan las cosas, yo no sabía nada. Se identifican mucho con La canción de las cosas simples, de César Acella. Cuando yo digo: demórate aquí, con el sol mayor de este mediodía, lloran, pero con un llanto diferente al amor corriente. Es casi un sueño, una cosa rara. La música no tiene frontera, sexo, edad. Es o no es, te toca el alma, te despierta cosas muy hermosas.

-Es muy fuerte...

-Ey.

-Pero también frágil...

-Mucho. Me desbarato. Pero no lo digo. Entre más desbaratada estoy, reacciono con una fuerza brutal, sin una lágrima. Y no oculto esa parte de mi ser. Ni presumo ni lo escondo. Yo soy lo que soy.

-¿Quién es Chavela Vargas en Costa Rica?

-Nadie. Porque los ticos son ignorantes. ¿Un país que no tiene ejército y le declara la guerra a Irak? ¡Echamelo pa´cá! Ahí no tengo nada. Pero aquí en México tengo a mis amigos. En Guadalajara, en Tepoztlán. No carezco de nada.

-¿Lamentas sus años de parranda?

-No, yo era una vieja borracha. Fueron años simpatiquísimos, con José Alfredo Jiménez, que era el enamorado de todas las mujeres del mundo y me llevaba a darles serenata y al final de la noche se le descomponía su coche y yo lo tenía que empujar. Pero me estaba diciendo el doctor la semana antepasada: qué hígado más perfecto tengo. No me lo explico, es un hígado que se tomó 40 mil copas.

-No habla mucho sobre cómo salió del alcohol, de cómo se rehabilitó...

-Con muchos ovarios. Esa fue la batalla más dura de mi vida. El primer día que dejé de beber y empecé a sudar (Chavela se pasa las manos por la cara, como si reviviera las sensaciones terribles de la abstinencia) me estaba muriendo, y sin un quinto para comprar una vitamina. Y yo decía: tengo que salir de esto. Sola. Sola me aventé la eterna cruda. ¡Y salí! Tengo 25 años sin probar copa. Y soy el ser más feliz.



http://www.jornada.unam.mx/2007/06/08/index.php?section=espectaculos&article=a12n1esp

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27.3.08

Entrevista vieja a Liliana Felipe


COYOACÁN, 14 DE NOVIEMBRE. El bar “El Hábito” está abarrotado de gente que escucha gozosamente a Liliana Felipe tocando el piano y cantando para acompañar la puesta en escena “Foximiliano y Martota”; unos minutos antes, la cantante Liliana Felipe, de cabello corto, quien viste ropa ajustada negra y porta tres anillos en cada mano, se dirige a la oficina del bar después de pasar al camerino (donde las Reinas Chulas dan los últimos toques a su maquillaje) y tomar una chamarra vaquera café; la compositora argentina acomoda un par de sillas entre dos escritorios e indica que está lista para comenzar la entrevista después de sentarse.

La elegante pianista y poeta nació en Córdoba Argentina, durante la última dictadura abandonó su país natal y, desde la década de los 70´s reside en la Ciudad de México.

- ¿Tango o Danzón?

- Tanzón… o Dango, porque son muy hermanitos, son músicas ciudadanas, muy entrañables. Mi tragedia (un poco) es que cuando compongo un danzón me dicen “¡qué bonito tango!”y cuando compongo un tango me dicen “¡qué bonito danzón!”. Ya tengo trastocados los chips.

- ¿Qué recuerdas de tu infancia en Argentina?

- El viento; yo crecí en una ciudad en la pampa, me acuerdo mucho que a veces iba caminando a la escuela, y a veces en bicicleta, pero si había viento tenía que llevar una cadena porque es un viento muy feroz, tenía que atarme para que no me llevara. El río; es una ciudad que está al lado de un río que se llama Talamochita, así que me la pasaba en el agua durante tres meses de cada año.

- ¿Cómo fue tu adolescencia?

- Mi adolescencia fue mucho más en el piano, fue una adolescencia muy tranquila. El piano ha sido siempre un gran compañero, siento que resolvió gran parte de mi vida. Cuando veo a una niña, un niño o un adolescente que todavía no saben qué es lo que quieren siento que en mi caso eso estuvo resuelto desde el comienzo; a mi me preguntaron a los siete años “¿qué quieres estudiar?” y yo dije “piano”. El mismo método del piano ya no te hace pensar en tantas pendejadas, tienes que estudiar, estar rindiendo, tocar bien y cada vez mejor. Creo que yo era una buena alumna, entonces la maestra me dedicaba mucho tiempo y me exigía mucho; eso me hizo tener una adolescencia muy feliz.

- ¿Cómo te iniciaste en la música?

- Mis hermanos estudiaban guitarra, mi hermana estudiaba italiano y ballet, yo quise estudiar piano, empecé con una maestra de pueblo, luego llegó una muy buena. Luego se abrió el Conservatorio Provincial de Música, después me seguí en la universidad. Mi trabajo de composición no empezó desde el comienzo, eso fue cuando conocí a Jesusa en México. Había tomado ciertas clases de composición, pero no era mi dedicación absoluta como lo es ahora

- ¿Fue difícil para ti dejar Argentina y quedarte a vivir en México?

- Lo que pasa es que salí muy joven, yo salí de Argentina cuando tenía 22 años, prácticamente íbamos caminando por toda América. Estaba en Venezuela cuando decidí venir a despedirme de una amiga que vivía en México y se iba a Europa, y me enamoré desde el primer segundo. Entonces, siento que es muy diferente alguien que expulsan de su país, que tiene toda una vida hecha, que vive esta situación de desarraigo; para mi no, siento que es una situación mas leve, yo no me siento una expatriada. Además, siempre decidí quedarme en México, cuando hubo la opción de regresar, ni me la plantíe, no la sentía.

- ¿Ya no estaría entre tus ideas regresar a vivir a Argentina?

- No, al contrario, Ahorita me estoy nacionalizando.

- Una vez en México, ¿dónde empezaste a cantar?

- Había un organismo que se llamaba FONAPAS, nos programaban (para cantar) en plataformas petroleras, en pueblos petroleros. Recorrí mucho México cuando era todavía muy chamaca y como que no sabía mucho. Luego empecé a cantar tangos en la librería “Gandhi” por pedido de un amigo que era el administrador de la librería. Y luego por todas partes. En el año 80, con Jesusa, abrimos nuestro primer changarro, que fue “El Fracaso”, que estaba en la Plaza de la Conchita y que, luego se transformó en “El hijo del cuervo”.

- ¿Cómo conociste a Jesusa Rodríguez?

- Fui a ver una obra que estaban haciendo ellas, que se llamaban, el grupo “Las Sombras Blancas”, estaban haciendo la obra “Vacío” en el Centro Cultural, una obra de Sylvia Plath; ahí la conocí.

- ¿Es cierto que cuando te vio, se enamoró a primera vista de ti?

- Pues eso dice…, la chaparra.

- ¿Es cierto también que bajó del escenario, pero las únicas palabras que intercambiaron fueron sus nombres?

- Sí.

- Entonces, ¿cómo fue su segundo encuentro?

- El segundo encuentro fue un poco más complicado porque alguien me mandó un anónimo y yo sospeché que era ella, pero no era, en ese momento me dijo “¿cuándo podemos platicar?” y yo le dije “ahora, si quieres”… pero de ese encuentro preferiría no hablar…

- ¿Cómo empezaron su relación?, ¿quién se le declaró a quién?, ¿cómo empezaron a andar?

- Yo era muy promiscua, había decidido que el Lunes con Horacio, Martes con Francisco, Miércoles con Isabel, Jueves con… y que los Sábados y Domingos descansaba, y realmente tenía una vida muy… muy promiscua; creo que me tocó los finales de cuando se podía ser promiscuo, cuando no teníamos la terrible enfermedad del SIDA, me tocó andar con gente sanita. Y Jesu me decía que no, que entonces nada y yo dije “pos nada” pero, estábamos un día en Jalápa, en el hotel “Salmones” y llegó de visita. Ya al día siguiente bajamos las dos bañaditas, entonces todo mundo que estaba ahí supo; y de ahí fue muy natural, muy…lo que las dos queríamos vivir.

- Alguna vez dijiste que en 1987, regresaste a una Argentina democrática a cantar, pero que te censuraron, entonces, mejor te regresaste…

- Sí, algún estúpido me censuró…

- ¿De qué manera te censuró?

- Era un señor, dueño de unas pizzerías, que me había programado en el “Teatro de la Capilla”; hay una canción que compuse pensando en cómo había sido la muerte de mi hermana, cuando la fusilaron, cómo era ese segundo; hablo de cómo es dejar de respirar frente a un señor que viste un pobre, un triste cuerpo militar, un soldadito sin destino, un empleadito, un argentino; cómo es la bala al penetrar: chueca, mancha, da qué hablar, es cariñosa, elegante, muy miedosa o fue tu amiga y fue tajante, etcétera; pensaba en ese momento. A él no le gustó y me pidió que la quitara del repertorio, le dije que no iba a ser posible.

- Tu hermana organizaba encuentros de humoristas que hacían caricatura política…

- Así es, sí.

- ¿Esto influyó en tu inspiración para escribir canciones de parodia?

- No, mi hermana estudió bioquímica y luego psicología; era una mujer con muchísimo buen humor, muy divertida, pero más bien lo de la parodia y las canciones políticas parte mucho de la mente de Jesusa, yo soy un poco más romanticona. Pienso en el repertorio de lo que yo hacía antes de conocer a Jesu, y es político, pero no tan mordaz; la parte fuerte, que te araña a veces, es muy de Jesu.

- ¿Cómo fue que empezaste a grabar “1991”?

- No me acuerdo, me acuerdo físicamente dónde lo grabamos, pero no de las razones; aunque era un disco dedicado a los familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas.

- Hay ritmos completamente diferentes en Elotitos tiernos…

- Primero hay un L. P. que se llama (nada) Liliana Felipe nada más; luego hay otro L. P. que se llama “La orquesta de mujeres”; luego, el Cassette “La cumbia del pescado” (Materia de pescado); luego 1991, de ese disco ya me acuerdo, fue por idea de Annette Fradera (trabajamos muchos años juntas), de grabar un disco acústico, sin efectos, con canciones como mustias, tristonas; un repertorio que no se suele cantar mucho en un espectáculo; luego siguió “Elotitos…” porque después de 1991 fui a un baile por las mujeres en la democracia, y conocí de cerca una danzonera, al día siguiente estaba en casa del director diciéndole que yo quería componer, me dijo que no; además fue muy fuerte, porque cuando entré a la casa del maestro Felipe Pérez, lo primero que vi. fue un cuadro de él como militar. Yo dije “NO, ¡qué horror, que miedo!”, porque es algo que se te queda incrustado para toda la vida (como la mordedura de un perro). Yo sigo viendo un militar y… no puedo, pero, Jesusa me dijo “estos son diferentes, son de la banda”, y sí eran de la banda; trabajé con él mucho tiempo, fue mi maestro de danzónes.

- Tu último disco es “Trucho”…

- Sí

- ¿Por qué Trucho?

- Es una palabra muy argentina, y fue un disco que hicimos de un recital que di en Argentina después de los disturbios económicos (esto fue en diciembre, enero, y yo hice el recital en marzo), era un disco muy argentino, por lo menos, que tomaba ese lado mío muy argentino. Y “Trucho” significa falso, postizo, por ejemplo, las nalgas truchas o las chichis truchas son las chichis operadas, o los diputados truchos son los que cobran por un partido y trabajan para el otro, y obviamente el presidente trucho era Menem; esta cosa falsa, malhabida, significa trucho.

- ¿Va dedicado principalmente a los truchos?

- Sí.

- ¿Son las mismas que te inspiraron para hacerlo?

- Algunas sí

- Actualmente estas presentando en “El Hábito” junto a Jesusa Rodríguez y las Reinas Chulas “Foximiliano y Martota”, ¿únicamente haces el acompañamiento musical, o también actúas?

- No, no actúo, canto tres cancioncitas

- ¿Son canciones escritas especialmente para “Foximiliano y Martota”?

- Sí, bueno, digamos que son canciones que yo hice en la época en que montamos “Foximiliano y Martota”. Hay una canción que es un poema de Borges al que le puse música y que le va muy bien a Carlota; hay otra que, después de leer una noticia en el periódico, en Junio, sobre el nuevo gerente del Sheraton en Cancún que mandó envenenar 500 iguanas, eso no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo, pero entra; y la canción del final que es la que más tiene que ver con la sensación del espectáculo.

- ¿Nunca te ha llamado la atención inclinarte ante la actuación?

- No, porque yo cada vez que me suben a un escenario, actúo de mi; es imposible, no me sale.

- Te sientes más a gusto con la música…

- Sí definitivo. Sí me han hecho actuar, pero actúo de mí.

- ¿Qué opinas de la propuesta de Reforma Fiscal de Vicente Fox?

- Siento que es incomprensible desde el lado de la razón, todo es incomprensible. La gente se desvive escribiendo libros, demostrando que vender la electricidad a otros países es lo peor que se ha hecho y se vuelve a insistir en eso, es lo que quieren hacer. Para mi es como si estuviéramos planteándonos todavía si la inquisición o la quema de brujas serían uno de los métodos a seguir. Me parece de muy bajo nivel intelectual, del IQ, de razonamiento natural que puede tener una persona. Yo entiendo perfectamente que nunca voy a tener la razón en niveles políticos porque, o navegas con el poder, o navegas sin él; pero esta cosa tan cuadrada, tan tecnócrata, sí es un poco desesperante.

- Acerca de la manera de Andrés Manuel López Obrador, de administrar el Distrito Federal, ¿qué opinas?

- Me parece un hombre muy inteligente. Percibo desde nuestro trabajo administrativo, de andar en la calle, me siento mejor, más segura y tranquila, y siento que en una oficina puedes tener algún argumento también. Otros gobiernos eran más difíciles y complicados. Él me parece el hombre más interesante para conducir el país.

- ¿Tú y Jesusa han escrito o piensan componer alguna canción acerca de estos dos temas, “La Reforma Fiscal” y “Andrés Manuel”?

- No se, pero… ya me diste la idea, a ver que sale. Mira, el artículo que salió ayer de Laura Esquivel de “No Al IVA” es glorioso (La Jornada, 13 de Noviembre de 2003, página 10), ella plantea perfectamente bien cuáles son las dos visiones: la nuestra es ver un ahuehuéte milenario y decir “quiero abrazarme a él, quiero sentirme parte de él, ver ¿qué tanto me transmite, cuántos poemas le puedo escribir, qué me va a enseñar?”; y la de un tecnócrata que es: “¿cuánta madera saldrá de este árbol, cuántos palillos podremos hacer del desperdicio …?”. Estaría interesante componer una canción. Hay una diferencia abismal, con eso, me gustaría decirle a Laura (Esquivel) “me la prestas”, y hacemos una canción. Eso sería para mí, un punto de partida.

- Alguna canción o canciones nuevas que pienses introducir en un disco…

- Estoy grabando las canciones que hicimos de “Pedro Paramount”, que fue una obra que no tuvo mucho éxito, pero que a nosotras nos trae buenos recuerdos, musicalmente hablando; entonces, estamos grabando con las Reinas Chulas, con Jesusa, y estoy grabando canciones nuevas (una dedicada a Coyoacán), otras dos canciones que hemos cantado en nuestros talleres que hacemos con mujeres indígenas y campesinas, una de ellas es su himno, entonces, lo quiero grabar; y hay otra canción que también quiero grabar que es de un poeta de 16 años que tiene parálisis cerebral, que se llama Equigua Adler y que la estrené el sábado pasado con él presente, y es muy bonita… habla de la montaña, está muy padre.

- ¿Algún título tentativo para este nuevo disco?

- Sí, “EN COYOACAN”…, y cualquier cosa… asómense a la página http://www.elhabito.com.mx/ … ¡Saludos a todos!... y Gracias…

Ciudad de México, 14 de Noviembre de 2003

Entrevista con Liliana Felipe; J. Luis Tejeda G.

Transmitido el Sábado 22 de Noviembre de 2003

A las 17:30 hrs. Por el 1610 de AM, “Radio Chapingo”

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